Obra del escultor Manuel Nicolás Almansa, este conjunto escultórico en bronce rinde homenaje a la profunda tradición marinera de Los Alcázares y a la estrecha relación de sus gentes con el mar.
La escena representa a un pescador que, tras una dura jornada de trabajo, arrastra con esfuerzo una red vacía, reflejo de la dureza y sacrificio que durante generaciones marcaron la vida de los hombres del mar. Tras él aparecen dos sirenas montadas sobre caballitos de mar, figuras alegóricas que simbolizan el Mar Menor y el Mar Mediterráneo. Conmovidas por el vano esfuerzo del pescador, ambas criaturas mitológicas depositan peces en la red, aportando a la escena un aire poético y simbólico cargado de esperanza.
La composición combina realismo y fantasía para recordar la importancia histórica de la pesca en la economía y la identidad cultural de Los Alcázares. Frente al mar, este monumento invita a vecinos y visitantes a descubrir el legado marinero de la localidad y a contemplar la estrecha unión entre el hombre y las aguas que han dado vida a esta tierra durante siglos.